Entre 1957 y 1972 se produjo en Japón una transformación radical del lenguaje fotográfico, impulsada por un grupo de fotógrafos que comenzaron a desarrollar su obra durante la posguerra. Esta renovación avanzó en paralelo a los grandes cambios económicos, culturales y psicosociales del periodo, marcado por conflictos sociales, principalmente contra el legado estadounidense de la ocupación.
En 1957 se celebró en Tokio la exposición The Eyes of Ten, que reunió a artistas como Toyoko Tokiwa —especialmente interesada en retratar a las mujeres trabajadoras— junto a los fotógrafos que más tarde formarían la agencia VIVO (1959–1961): Eikoh Hosoe, Shōmei Tōmatsu, Kikuji Kawada, Akira Satō, Ikkō Narahara y Akira Tanno.
VIVO («vida» en esperanto) se inspiró en la agencia Magnum Photos con el objetivo de forjar una fotografía crítica y subjetiva, opuesta a las convenciones establecidas y a lo que se consideraba fotografía directa y objetiva. Mediante conceptos claros, composiciones minuciosas, encuadres cuidadosamente estudiados y un fuerte sentido simbólico, buscaba expresar en lugar de limitarse a documentar. Durante este periodo turbulento, el motor de su trabajo fue la identidad del país: su modernidad y su pasado.
Shōmei Tōmatsu, que entendía la fotografía ante todo como un medio de expresión individual con gran potencial artístico, invitó a Kōji Taki y Takuma Nakahira a participar en la investigación para la exposición de Hiroshi Hamaya de 1968, 100 Years of Photography: A History of Japanese Photographic Expression. A partir de esa investigación, Nakahira defendió la fotografía como testimonio de una percepción subjetiva, mediada por el mundo y sus objetos. Su obra rechazaba las normas del fotoperiodismo y su insistencia en representar los acontecimientos de manera «objetiva». En 1968, junto con Kōji Taki, Takahikoo Okada y Yutaka Takanashi, fundó la revista Provoke (1968–1970). Aunque la publicación se caracterizaba por un estilo are-bure-boke muy definido —grano, movimiento y desenfoque—, su propósito era aportar nuevas perspectivas y reflexionar sobre la relación entre lenguaje y fotografía, y entre arte y resistencia política, entendiendo la fotografía como un lenguaje alternativo.
Para el segundo número de la revista se invitó a Daidō Moriyama, cuya obra refleja una ciudad en la que el sexo y el erotismo ocupan un lugar central. Se convirtió en uno de los fotógrafos más reconocidos de aquella generación y ejerció una gran influencia sobre Tamiko Nishimura, quien trabajó junto a él y continúa el legado temático y estético de Provoke.
Libro que acompaña a la exposición The Gaze of Things. Japanese Photography in the Context of Provoke, celebrada en Bombas Gens Centre d’Art, Valencia, de febrero de 2019 a febrero de 2020.
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